por eso a veces el paisaje sorprende con esto.
Yo tengo poca sorpresa, decidida a acabar con todos mis ovillos solitarios he llegado a la recta final de mi tercera bufanda.
Y aviso que seguramente habrá una cuarta.
Ya he acabado de dar clases, y me he librado de otras obligaciones relacionadas con el mundillo laboral. He jurado y perjurado que ya no vuelvo a dar clases, a ver si la próxima vez me hago caso.
Todo esto acabó el sábado con gran desmadre de compras locas (sino que se lo digan a mi visa, tan chamuscailla ella). Conseguí comprarme dos libros, uno de punto y otro de ganchillo, increíble porque se publica bien poco en España de estos temas. Ya los comentaré cuando los tenga bien estudiados.
Pese al autosecuestro le he metido mano a las reservas federales de lana, y he seguido laborando:
Ahora ya puedo hacer la siesta tranquilamente, y zambullirme en mis lanas sin remordimiento. Qué felicidad!!!!
Nuestro perro, nuestro compi del ojo azul, se puso pachucho el jueves.

Ahora tengo una especie de sensación de vacío, como si no tuviera nada que hacer… que si que tengo. Si abro el cuarto de las ratas – vulgo trastero mío de mi alma – puedo acabar sepultada de la de cosas que salen despedidas sin la opresión de la puerta. Ya he tenido alguna queja, porque lo primero que se desprende es una de mis cajas de herramientas, que contiene maza de tallista de varios kilos entre otros, y cae directamente sobre el primer pie que asome la uña por allí, je,je.
De los calcetines que me envió, que me están perfectos.
Y del precioso pañuelo morado.
El problema es que no consigo acabar el detallito para mi sorprendida.
Primero empecé a tejer un bolsito de cuerda roja, además de echar el higadillo en cada pasada (ufffggg, cómo cuesta, nunca más) no me gustó como quedaba y lo deshice sin dejar ni rastro.
Después empecé otro bolsito con un hilo negro de lanas Mundial calidad Nilo, inspirada en este bolso; me pareció soso y muy oscuro para el verano, y lo aparqué.
Por fin el sábado encuentro los hilos que buscaba (Cometa filo di scozia también de Mundial naranja y verde) y una horquilla. Tras experimentar con la famosa horquilla, que nunca había utilizado, empiezo a ir por buen camino y el domingo ya tenía la mitad tejido.
Pero se lió la cosa, ha empezado a venir gente de lejos y toca quedar: domingo cena, lunes trabajo, martes comida, cena, cafés… Pensaba enviarlo ayer, pero tengo que dejarlo para esta tarde. Menos mal que no se va muy lejos (je, je, pequeña pista) y llegará enseguida.
Para variar me he apuntado a otro intercambio. Se trata del Primer Intercambio de Revesderecho.com, y si alguien le interesa se acaba el plazo el día 31 de julio.